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Caso Natalia Lane: el juicio histórico por tentativa de feminicidio contra una mujer trans 

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Natalia Lane llevó a su agresor a un juicio histórico: por primera vez en México se judicializa un caso de tentativa de feminicidio contra una mujer trans trabajadora sexual. Foto: Francisco Castillo Diseño: María José Vázquez
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“Sí es un logro”, expresa Natalia Lane afuera de los juzgados del Reclusorio Varonil Sur de la Ciudad de México, donde se lleva a cabo el juicio oral contra Alejandro “N”, el sujeto que la atacó el 16 de enero de 2022.  

No se equivoca. Esta es la primera vez en México que se judicializa y se lleva a juicio oral el caso de una mujer trans trabajadora sexual por tentativa de feminicidio.

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Natalia Lane es defensora de derechos humanos, mujer trans y trabajadora sexual. El 16 de enero de 2022 sobrevivió a un intento de transfeminicidio en un hotel ubicado en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México. El sujeto que había contratado su servicio la apuñaló en la cara y la nuca, causándole heridas graves. 

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En este hecho de violencia –que Natalia califica como “profundamente violento y agresivo”– también resultaron heridos tres trabajadores del hotel que intentaron defenderla.

Tuvieron que pasar cuatro años para que el caso de Natalia Lane llegara a juicio oral, un hecho que podría transformar la manera en que el sistema de justicia responde a la violencia contra mujeres trans.

“Es un logro porque, a pesar de que existe la figura jurídica del transfeminicidio (que se logró en 2024 con la Ley Paola Buenrostro), aquí se reconoce que las mujeres trans somos mujeres dentro del sistema de justicia. Que mi caso se juzgue como tentativa de feminicidio nos hace darnos cuenta que existen todos los elementos para que cualquier agresión contra una mujer trans se investigue con perspectiva de género”, señala Lane en entrevista.  

En un país como México –que ocupa el segundo lugar con mayor índice de transfeminicidios en América Latina, solo después de Brasil– el caso de Natalia Lane destaca al ser la única sobreviviente que logra la detención de su agresor y lo lleva a juicio. 

“Se trata de un caso que por un lado hay muchos prejuicios sobre las mujeres trans y la identidad de género, y por otro lado también hay muchos prejuicios y estigmas sobre el trabajo sexual”, plantea.

Revictimización en el caso Natalia Lane

“Estoy cansada”, confiesa Lane a la salida de los juzgados. No es para menos. Si bien sobrevivió al ataque, denuncia que el sistema de justicia mexicano ha sido revictimizante, negligente y violento con su caso.

Natalia menciona dos episodios de esta violencia institucional: el primero, un amparo que una jueza otorgó en 2024 a Alejandro “N”, con lo cual le concedía el cambio de medida cautelar para enfrentar su proceso en libertad. 

El segundo episodio fue una protesta que Natalia Lane realizó en el Poder Judicial de la Ciudad de México en enero de 2025. “Sí, rompí vidrios. Me criticaron y me juzgaron. Pero lo hice porque estaban a punto de dejar en libertad a mi agresor”, recuerda. 

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Natalia Lane afuera de los juzgados del Reclusorio Varonil Sur de la CDMX, donde se realiza el juicio contra su agresor. Foto: Francisco Castillo / Ruido en la Red

Además, en 2023, el Poder Judicial local admitió otro amparo de Alejandro “N” –también con la intención de modificar la medida cautelar–, lo que provocó que el caso se retrasara aún más.

En esa ocasión, un juez ordenó al Ministerio Público y a la defensa de Natalia que justificaran “adecuadamente” la imposición de la medida cautelar de prisión preventiva, como si el ataque por sí solo no hubiera sido suficiente. 

“Ninguna sobreviviente tendría que esperar cuatro años para poder encontrar una sentencia y una reparación. Si la justicia no es pronta ni expedita, entonces no podemos llamarla justicia”, expresa Lane. 

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Oportunidad histórica 

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Natalia Lane a la entrada de los juzgados donde se realiza el juicio oral contra Alejandro «N» por tentativa de feminicidio. Foto: Francisco Castillo / Ruido en la Red

El juicio oral contra Alejandro “N” termina este 16 de febrero. Natalia Lane espera un fallo favorable, con una sentencia condenatoria: la máxima que se puede dictar por tentativa de feminicidio, que es de 40 años de prisión. 

Verónica Berber, abogada del Instituto Federal de la Defensoría Pública (IFDP) y quien representa a Natalia Lane, detalla que además del intento de feminicidio, Alejandro “N” es juzgado por lesiones y tentativa de homicidio en agravio de los tres empleados del hotel, por lo que podría alcanzar una pena total de 80 años de cárcel. 

Para Natalia Lane no basta con consecuencias punitivas, sino que las autoridades también deben generar procesos de reparación del daño y no repetición.  

“Hoy tienen la oportunidad histórica de reparar el daño a una mujer trans trabajadora sexual que casi es asesinada hace cuatro años. El Poder Judicial debe garantizar una reparación, pero también la no repetición de la violencia institucional que yo he sufrido”, enfatiza. 

La reparación del daño que espera Lane en este caso –para ella y las otras tres víctimas– debe ser tanto a nivel psicológico y emocional como patrimonial. En específico, espera una disculpa pública por parte del Poder Judicial por cuatro años de violencia institucional.

¿Qué sigue para Natalia Lane después del juicio?

El ataque que sufrió Natalia Lane hace cuatro años le ha dejado múltiples secuelas, algunas físicas y otras internas, pero todas igual de graves. 

Ha sido intervenida quirúrgicamente para intentar borrar la cicatriz de su cara y para sacar la fibrosis de sus lesiones. Además, fue diagnosticada con trastorno de estrés postraumático, depresión aguda y ansiedad generalizada. 

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También se le ha causado daño patrimonial. Desde el día del intento de feminicidio, Natalia dejó de ejercer el trabajo sexual en calle, espacio que por más de una década sirvió como su fuente de ingresos. 

“Traté de regresar, pero ya no me sentía en las condiciones de seguridad para poder seguir chambeando en la calle. Siento que el daño ha sido tan profundo y tan grande que no hay una cantidad económica que pudiera cuantificar y medir el daño que me hicieron”, lamenta.

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Personas trabajadoras sexuales y de la comunidad LGBTIQ+ acompañan a Natalia Lane en el juicio contra su agresor. Foto: Francisco Castillo / Ruido en la Red

Desde que inició el juicio oral, Natalia ha tenido que revivir, audiencia tras audiencia, lo sucedido el 16 de enero de 2022 en ese hotel. Sale de los juzgados enojada, frustrada y triste, pero con la firme convicción de seguir dando la batalla por ella y por las otras víctimas. 

“Este juicio no solo se trata de mí, sino también del acceso a la justicia para las mujeres trans y las trabajadoras sexuales. Representa una esperanza de mandar un mensaje a la sociedad de que la vida de las mujeres trans importa”, dice. 

Escribir un libro, mantenerse en el activismo y vivir entre la tranquilidad de la naturaleza es la vida a la que aspira Natalia Lane una vez que obtenga justicia. 

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Escrito por
Melissa Galvan

Reportera con 11 años de experiencia. Hablo y escribo sobre género, justicia, derechos humanos e infancias. Cuento historias y acompaño cuando es necesario.