Quizá la intensa lluvia vespertina anticipó el dolor de la derrota. Quizá por eso, tras el silbatazo final no hubo lágrimas ni la tristeza que trae consigo que México ya quedó eliminado del Mundial. O quizá, bailar, aventar espuma y soplar las cornetas será siempre la mejor manera de cantar y no llorar y de alegrar un cielito que fue más lluvioso que lindo.
México perdió ante Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026 y nuevamente se quedó con las ganas de jugar los cuartos de final, y Paseo de la Reforma pasó de ser un río de algarabía al recordatorio del «jugamos como nunca y perdimos como siempre».
El partido de México vs Inglaterra, entre la lluvia y la espuma
Ríos de gente invadieron Paseo de la Reforma desde las primeras horas del domingo, con el deseo de que ahora sí la Selección Mexicana trascendiera en la Copa del Mundo.
Anclados en el «Y si sí», en un equipo que no había recibido gol y había anotado 9, y en una mañana lleva de triunfos para deportistas mexicanos, se esperaba que la noche terminara en fiesta y alegría.
Pero los primeros signos de alerta llegaron a las 2 de la tarde, cuando una lluvia intensa disipó a la gente que ya copaba Reforma.
El aguacero se extendería por horas, cambiando las playeras verdes por impermeables, sombrillas y chamarras.
Y aunque el frío recorría cada centímetro de Reforma, el ánimo se mantenía.
Canciones, gente «volando», gritos de «México , México» y revisiones extenuantes abundaban en la calle, mientras la organización mundialista anunciaba que el partido se iba a retrasar por tormenta eléctrica.
Poco antes de las 7 de la noche, las pantallas se llenaron de gente esperanzada y que confiaba en que el tricolor vencería a la Inglaterra de Harry Kane, Jude Bellingham y compañía.
El himno sonó como si la gente presente en Paseo de la Reforma estuviera en el Estadio Azteca. Los gritos se mantuvieron hasta que Bellingham anotó el 1-0 y el 2-0.
El murmullo de la naciente decepción fue cambiado por gritos, apenas Julian Quiñones marcó el 2-1.
El grito de gol se cambió por el famoso «Sí se puede» y parecía que el gol del empate lo anotaba la afición. Pero el silbatazo del final del primer tiempo congeló las esperanzas mexicanas.
México quedó eliminado del Mundial
Con el descanso, el nerviosismo fue sustituido por el baile. El s»sonidito» puso a la gente a moverse y a creer que ahora sí, que la aura del Azteca y la altura de la Ciudad de México serían suficientes para vencer a Inglaterra.
Pero el gol de penal de Harry Kane volvió a enfriar el ánimo, a pesar de que para ese momento Inglaterra ya jugaba con 10 elementos.
«Sí se puede» empezaron a gritar, justo cuando el árbitro fue a revisar al VAR una jugada que se marcó como penal para México.
La decisión del árbitro se festejó como un gol y la anotación exaltó los ánimos de una afición que aún creía en la remontada.
Pero la esperanza se esfumaba con cada pelota mexicana que terminaba en las manos del portero inglés o fuera del campo.
El ánimo, los gritos del «México, México», fueron cambiados por suspiros profundos y «ahh» que ya sonaban a desesperación.
Y con el silbatazo final llegó el golpe de realidad. Lo que apuntaba a fiesta terminó en ríos de gente buscando la salida para regresar a casa y afrontar nuevamente la semana laboral.
El Mundial no solo se acaba en México con la falta de partidos en territorio nacional, también con el fin de las transmisiones en Reforma.
Hoy no hubo llantos ni tristeza, quizá porque la lluvia de la tarde anticipó la derrota o porque los mexicanos saben que cantar, bailar, lanzar espuma, «volar gente» y reír es la mejor forma de no llorar cuando México queda eliminado del Mundial.



