Verónica Soto Hernández siempre soñó con ser enfermera obstetra. Quería especializarse en pediatría, irse a Canadá a trabajar y brindarle a su mamá, Andrea Soto, la oportunidad de retomar sus estudios. Antes de poder cumplir sus planes y de obtener su título, la joven fue víctima de feminicidio el 1 de noviembre de 2019 en Naucalpan, Estado de México.
“Le gustaba atender a las mamis y recibir a los bebés. De hecho, pensaba hacer su especialidad en pediatría. Era muy dulce, noble, muy fuerte y valiente. Yo no me quiero quedar atrás, a veces me doblo y ya no quiero seguir, pero ella me da valor, yo quiero seguir su ejemplo”, expresó Andrea Soto a Ruido en la Red.
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Desde hace más de seis años la mamá de Verónica ha luchado no solo por justicia para su hija, sino también para que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expida el título profesional póstumo como un acto de memoria a sus logros en vida.
Vero tenía 22 años y era estudiante de excelencia de la entonces Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO, hoy Facultad), la cual concluyó con el 100% de los créditos, con un promedio de 9.6. Al momento de su feminicidio, estaba en la recta final de su servicio social en el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer.

A pesar de haber concluido sus estudios con un alto nivel académico, la UNAM se niega a expedir su título universitario postmortem, argumentando que, en vida, Vero debió haber realizado los trámites correspondientes.
El 8 de abril de 2026, en un acto de memoria y exigencia de justicia, Andrea Soto solicitó a las autoridades de la UNAM la pronta expedición del título postmortem de su hija.
“No vengo a pedir, vengo a exigir. Verónica era candidata a titularse por la modalidad de totalidad de créditos y alto nivel académico, tal como establece la guía de servicio social y opciones de titulación de la Facultad de Enfermería y Obstetricia”, planteó frente a la Torre de Rectoría en Ciudad Universitaria.
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La burocracia pesa más que la memoria
La expedición de un título póstumo para Verónica Soto no es una ocurrencia o capricho, sino una promesa que no se ha cumplido.
Andrea refirió que, tras el feminicidio de Vero, Rosa Amarilis Zárate, directora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, se comprometió a entregarle el título postmortem, asegurando que el departamento jurídico estaría en disposición de apoyarla.
No fue así. Andrea no recibió el apoyo jurídico que se le prometió para la expedición del título de su hija. En su lugar, le ofrecieron un sobre con dinero y un diploma en el que se mencionaba el «buen desempeño» de Vero, sin sellos ni certificaciones oficiales.
“Yo tengo muchos diplomas de mi hija, ¿para qué quiero uno más? Juntas luchamos por este título, es una parte de la justicia para mi hija, un reconocimiento a lo que ella logró en su corta vida. Se lo ganó a pulso, no estoy pidiendo su cédula”, enfatizó Andrea.

La mujer consideró que, respecto al caso de su hija, ha faltado voluntad política por parte de la UNAM, pues mencionó la reciente emisión del título póstumo de la fotógrafa Berenice Giles, víctima del colapso de una estructura metálica en el festival Axe Ceremonia, el 5 de abril de 2025 en Ciudad de México.
Las Siempre Vivas –colectiva que acompaña a Andrea Soto– señaló que la emisión de un título póstumo no es un trámite administrativo, sino un acto de justicia simbólica, un ejercicio del derecho a la memoria y una medida de reparación a la comunidad universitaria.
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“Exigimos la entrega inmediata del título postmortem en su modalidad de titulación por alto nivel académico, y un acto público de reparación en las instalaciones de la UNAM en la primera semana de mayo de 2026”, señaló la colectiva.
Andrea Soto entregó el escrito dirigido a autoridades de la UNAM, el cual fue recibido por un funcionario que se comprometió a remitirlo a la oficina del rector, pero aclarándole que se tiene que seguir un proceso burocrático antes de darle una respuesta vía correo electrónico.
Desesperada, Andrea le solicitó que este proceso se realice a la brevedad, pues ha esperado más de seis años.

Feminicidio de Verónica Soto, sin avances
Andrea Soto es mamá autónoma, lo que ha limitado los recursos para su familia. A pesar de este contexto, pudo apoyar a su hija en sus estudios y formación.
La mujer describió a su Vero como una persona que amaba a los animales y ayudaba a la gente. “Era buena persona, muy confiada, y desgraciadamente eso es lo que la lleva a perder la vida: confiar en las personas”, lamentó.
El 1 de noviembre de 2019, Vero le avisó a su mamá que iría a una fiesta de Halloween a casa de una compañera de la escuela en Naucalpan. Esa fue la última vez que se vieron.
“Al día siguiente la encontraron muerta en un terreno baldío en el mismo municipio. Las últimas personas que la vieron con vida fueron esa compañera, su hermano y otros amigos cercanos, después nadie supo nada”, relató Andrea.
A más de seis años del feminicidio, las investigaciones no han avanzado. La carpeta no se ha judicializado y no hay ninguna orden de aprehensión en contra del o los posibles responsables.
Cambios de jueces y de fiscales han sido obstáculos para el acceso a la justicia. Además, Andrea ha revocado a cuatro abogados de oficio por no brindarle atención ni avances en el caso.
“Ponen muchas trabas en el caso. Desde octubre de 2025 no me paro en la Fiscalía del Estado de México, pero no por falta de ganas, sino porque no dan citas, no hay manera de avanzar. Siempre he luchado por mi hija, y lo voy a seguir haciendo”, concluyó Andrea Soto.


