Cuando Alicia Aurora nació se fue la luz del quirófano. Esto provocó que, accidentalmente, el personal médico golpeara su cabeza, ocasionándole una lesión en el lóbulo frontotemporal izquierdo.
Nadie se dio cuenta de la lesión, hasta que a los 17 años Alicia Aurora comenzó a convulsionar. El diagnóstico que le dieron es epilepsia de difícil control, un tipo de discapacidad que, aunque no es visible, afecta a alrededor de 600 mil personas en México, según datos oficiales.
«Mi cerebro se desconecta y tengo distintos tipos de crisis: ausencias, convulsiones tónico-clónicas, repeticiones, algunas donde percibo olores que no existen o cambios de estado súbito de ánimo por unos minutos, pérdida de memoria», dice Alicia Aurora en entrevista.

Mila es la perra de alerta médica que acompaña a Alicia Aurora desde hace siete años. «Ella percibe cuando hay un cambio químico en mi cerebro y alerta a las personas alrededor. Si estamos solas, se pone debajo de mí para que yo no me golpee; cuando ya tengo mucho exceso de saliva, me ayuda a limpiarla y a tratar de reanimarme», detalla la joven.
Además de ser actriz, conductora y estudiante de Derecho, Alicia Aurora es presidenta del Consejo Consultivo del Instituto de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México y forma parte del Orgullo Disca, un movimiento que busca que las personas con discapacidad sean reconocidas desde su identidad, autonomía y derechos.
Cuando llego al Orgullo Disca me doy cuenta de que precisamente es eso: sentirse orgulloso, no de tu discapacidad, sino de todas las puertas que puedes abrirte y de la forma en la que puedes desarrollarte», expresa.
Al tener una discapacidad no visible, Alicia Aurora está representada en la bandera del Orgullo Disca por una franja blanca.
¿Qué es el Orgullo Disca?
El Orgullo Disca nació para desafiar la visión capacitista que se tiene sobre las personas con discapacidad, de acuerdo con Guz Guevara, uno de sus representantes.
Inspirado en el Disability Pride Month, este movimiento se conmemora en julio por la aprobación, en 1990, de la histórica Ley ADA (Americans with Disabilities Act), hecho que marcó un precedente mundial en la lucha por la inclusión de las personas con discapacidad.
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En México y América Latina el movimiento es más reciente. Irrumpió con fuerza en 2021, cuando personas con discapacidad de los 32 estados mexicanos se unieron en una misma consigna: «¡Orgullo y dignidad!».
«Es ahí donde empieza esta ola a manifestarse, de tantas personas que se han cansado de sentirse que no forman parte por el solo hecho de un prejuicio social», dice Ángel Alejandro Cruz González, usuario de silla de ruedas.

Ángel Alejandro nació con mielomeningocele, con secuelas de hidrocefalia. «Esto representa que mis traslados siempre están acompañados de mi silla, la cual es una extensión más de mi cuerpo para movilizarme en la ciudad», cuenta.
Ángel Alejandro es servidor público en el Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot), desde donde ha impulsado en el Congreso de la Ciudad de México acciones para acercar más derechos y accesibilidad para las personas con discapacidad.
Comenzó a formar parte del Orgullo Disca hace un par de años. Para entonces, el pañuelo fosfo ya cobijaba a las poblaciones con discapacidad en México.
Nos ha costado mucho el cómo nos adaptamos a una sociedad que no está nada adaptada para nosotros. Es ahí donde yo abrazo mucho el Orgullo Disca, porque también te hace sentir suficiente con quién eres», dice.
En la bandera del Orgullo Disca, Alejandro está representado por la franja roja, para personas con discapacidad motriz.
«Soy orgullosamente una mujer ciega»
Desde que era niña, Mildred Larios ya vivía con baja visión, lo que la obstaculizaba a relacionarse con otras infancias normovisuales. A los 16 años tuvo un accidente que le hizo perder un ojo.
«Soy orgullosamente una mujer ciega, y también soy monocular, esto quiere decir que solo cuento con uno de mis ojos», expresa.
Mildred es bailarina de pole dance, disciplina que en 2025 la convirtió en la primera mujer ciega ganadora de una medalla en la categoría libre, compitiendo solo con bailarinas normofuncionales.

«Durante mucho tiempo se me intentó convencer de que el pole dance no era para las chicas ciegas, que siempre había un riesgo de caer y que no tenía derecho de tomar los escenarios porque el arte no estaba hecho para mí», puntualiza.
En México hay 9.5 millones de personas con discapacidad, es decir, 7.3% de la población total del país, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del Inegi (ENIGH).
En este sentido, Mildred refiere que hay una deuda histórica por parte del sistema para las poblaciones con discapacidad, pues se les sigue designando como minoría. Además de que, enfatiza, persisten los estereotipos.
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«Durante mucho tiempo se han utilizado eufemismos para nombrarnos: especiales, capacidades diferentes, discapacitados, cuando la discapacidad no necesita ser censurada, solo necesita ser comprendida para su aceptación», resalta.
Para Mildred, desde el momento en el que sale a las calles y las toma con su bastón fosfo, cuando va a una marcha o se sube a un escenario, no solo está tomando el espacio que le pertenece, sino que inspira a otras niñas, mujeres y adolescentes con discapacidad.
El Orgullo Disca me hace pensar que hay un lugar y un espacio para mí. Me recuerda que soy parte del mundo», manifiesta.
Mildred está representada por la franja verde en la bandera del Orgullo Disca, para las personas con discapacidades sensoriales.



