La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el planeta ha entrado en una era de “quiebra hídrica global”, un término que supera ya al de “crisis” para describir la situación del agua en el mundo, debido a que muchos sistemas acuáticos están tan deteriorados que no pueden recuperar sus niveles históricos
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¿Qué dice el informe de la ONU sobre el agua?
El informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) señala que décadas de sobreexplotación, contaminación, destrucción ambiental y presión climática han llevado a que ríos, lagos, humedales, glaciares y acuíferos se estén agotando más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos.
Ese desgaste ha provocado impactos graves: muchas cuencas hídricas han perdido su resiliencia, grandes cuerpos de agua se han reducido o secado, y los acuíferos clave muestran tendencias de declive a largo plazo.
¿Por qué se está acabando el agua?
Los expertos señalan varias causas interrelacionadas:
- Uso excesivo del recurso: La agricultura, que representa alrededor del 70% del consumo de agua dulce, ha exprimido ríos y pozos subterráneos para regar cultivos y sostener sistemas alimentarios.
- Cambio climático: El calentamiento global acelera la evaporación, altera patrones de lluvia y derrite glaciares, afectando las reservas naturales de agua que millones de personas utilizan.
- Contaminación y mala gestión: Vertidos industriales, deforestación y prácticas de gestión inadecuadas reducen la calidad y cantidad de agua disponible.
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¿Qué se puede hacer ante la ‘quiebra hídrica’?
El resultado es que grandes regiones del mundo viven con inseguridad hídrica y sistemas enteros están en un estado que los científicos describen como “post-crisis”. Esto no solo afecta al acceso al agua potable, sino también a la seguridad alimentaria, economías y ecosistemas completos.
Los autores del informe llaman a redefinir la agenda global del agua, pasando de la gestión de crisis a una estrategia de largo plazo que reduzca la demanda, proteja y restaure los sistemas hídricos y equilibre el uso humano con la capacidad natural de renovación del agua.