Las mujeres bisexuales presentan mayores afectaciones a la salud relacionadas con el estrés crónico derivado de la discriminación, incluso en comparación con las mujeres lesbianas, debido a que enfrentan prejuicios y estigmas tanto en la sociedad como dentro de algunos espacios de la propia diversidad sexual.
Durante la conferencia Biomedicina e invisibilización de las vivencias lésbicas: retos y perspectivas en clave feminista, del Seminario Universitario de Historia, Filosofía y Estudios de las Ciencias y la Medicina (SUHFECIM), la maestra Itzel Cadena informó sobre las represiones y violencia que vive la comunidad LGBTIQ+ en los servicios de salud.
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¿Cómo impacta la discriminación en la salud?
Durante la exposición, la maestra Itzel Cadena comentó que las mujeres lesbianas y bisexuales enfrentan múltiples obstáculos para acceder a servicios de salud y recibir atención libre de prejuicios.
Entre las principales problemáticas explicó que se encuentra el miedo, la vergüenza y la autocensura al momento de hablar sobre su orientación sexual o sus prácticas afectivas en consultas médicas, dijo que estas barreras pueden retrasar diagnósticos, limitar el acceso a información preventiva y afectar la calidad de la atención recibida.
También, mencionó que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 88.7 por ciento de las personas de la comunidad enfrentan sentimientos negativos al acudir a estos espacios de salud por algún padecimiento.
El temor de la comunidad en los espacios clínicos
Itzel Cadena refirió que un ejemplo de los obstáculos que enfrenta la comunidad en los servicios de salud se documenta en Brasil, pues un Lesbocenso realizado en 2022 indicó que el 72.94 por ciento de las mujeres lesbianas encuestadas mencionó sentir miedo, temor o vergüenza de hablar sobre su orientación sexual durante las revisiones médicas.
Además, también se encontró que la mayoría de las mujeres lesbianas recurrían a servicios privados de salud, debido a que muchas mujeres de la diversidad sexual prefieren atenderse fuera de los sistemas públicos, ya sea por mejores condiciones económicas o porque piensan que recibirán una atención más segura y libre de prejuicios.
«Aquí en este lesbocenso se detectó que 72.94 por ciento de mujeres lesbianas viven miedo, temor o vergüenza de hablar sobre su sexualidad o orientación afectiva o sexual dentro de los encuentros clínicos. Mientras que, por ejemplo, el 37.26 por ciento no se había hecho pruebas de ITS por desinformación», puntualizó.
Pues dijo que a lo largo de los años, se ha vivido con la idea errónea de que las mujeres lesbianas tienen pocas probabilidades de contraer VIH u otras infecciones de transmisión sexual, lo que ha contribuido a que sus necesidades de salud sexual sean invisibilizadas.
Señaló que este mito ha limitado el acceso a información preventiva, pruebas de detección y atención médica adecuada, además de reforzar prácticas discriminatorias dentro de los servicios de salud.
También, expuso que a estas barreras de desinformación se suman condiciones de precariedad y exclusión que afectan a las mujeres lesbianas y bisexuales, pues especialistas señalaron que las mujeres bisexuales presentan mayores afectaciones a la salud por estrés crónico que las mujeres lesbianas.
Factor que podría estar asociado a la discriminación que enfrentan no solo en la sociedad en general, sino también dentro de algunos espacios de la propia comunidad LGBTQ+, «lo que genera una carga constante de tensión con efectos negativos en su bienestar físico y emocional», dijo la maestra.
Añadió que en México no existen datos recientes y completos sobre la población LGBTQ+ porque el censo o los levantamientos específicos son limitados y no se han actualizado de forma suficiente. No obstante, expresó que la información disponible muestra que las personas LGBTQ+ suelen acudir más a servicios médicos privados que al sistema público de salud.
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Una deuda pendiente en los sistemas de salud
Durante la conferencia, Itzel Cadena destacó que la falta de capacitación sobre diversidad sexual en algunos servicios médicos continúa siendo un obstáculo para la atención de mujeres lesbianas y bisexuales.
Pues advirtió que la ausencia de datos desagregados sobre distintos subgrupos de la población LGBTQ+ dificulta conocer con precisión las necesidades de cada comunidad y diseñar políticas públicas adecuadas.
La especialista hizo referencia a la psicóloga Claudiveth Navarro Corona, quien considera que las mujeres lesbianas han tenido históricamente pocas opciones médicas o institucionales para protegerse de infecciones de transmisión sexual, pues la salud en materia sexual suele estar pensada para personas heterosexuales, «lo que deja fuera otras formas de relación sexual».
Por ello, resaltó que muchas mujeres lesbianas han creado sus propias estrategias de cuidado, en donde asociaciones civiles, organizaciones, colectivas organizadas crean manuales, guías, revistas, fanzines, sitios web con información para la concientización de la salud sexual lésbica, «esto muestra cómo, frente a la falta de atención institucional, la comunidad ha generado soluciones propias para cuidar su salud sexual y vivir su sexualidad de forma más segura y placentera».
Retos para la inclusión en salud pública
La maestra Itzel Cadena menciona que desde una visión feminista en la psicología y la salud, se debería considerar a la “salud” y la “enfermedad” como conceptos totalmente separados, «se entiende que las personas pueden moverse entre sentirse bien y sentirse mal dependiendo de lo que viven en su vida, sus emociones y su entorno social».
La especialistya propone que en la atención médica o psicológica se escuche mejor a las personas, tomando en cuenta su historia, su contexto y los problemas sociales que pueden afectar su bienestar, no solo los síntomas.
Además, dijo que no existe una sola forma de ser lesbiana, «hay muchas maneras de vivir esa identidad, y no debería limitarse a estereotipos, por eso se proponen palabras más amplias para incluir diferentes experiencias y formas de vivir la sexualidad», mencionó.



