Las olas de calor, las inundaciones, los incendios forestales y las constantes noticias sobre el cambio climático no solo tienen efectos en el medio ambiente, sino también en la salud mental. Estos fenómenos han comenzado a influir en la forma en que las personas perciben su entorno y su futuro. A esto se le llama ecoansiedad y ha comenzado a llamar la atención de especialistas y organizaciones de salud.
Cada vez más personas, especialmente jóvenes, experimentan preocupación, miedo e incertidumbre sobre el futuro del planeta.
De acuerdo con un estudio de UNICEF, la preocupación por el futuro del medio ambiente no es solo una percepción, sino una inquietud respaldada por datos. Los resultados muestran que existe una preocupación real entre los jóvenes sobre las condiciones en las que vivirán en los próximos años debido a los efectos del cambio climático.
En una encuesta realizada a 10 mil jóvenes de entre 16 y 25 años, cerca del 60 por ciento afirmó sentirse «muy» o «extremadamente preocupado» por los problemas ambientales. Además, entre el 50 y el 67 por ciento señaló que el cambio climático les provoca emociones como tristeza, miedo, ansiedad, enojo, impotencia e indefensión.
El estudio también reveló que el 45 por ciento consideró que estas emociones han afectado aspectos de su vida diaria, como dormir, concentrarse, alimentarse, asistir a la escuela o realizar actividades recreativas. Asimismo, el 83 por ciento cree que las generaciones adultas no han hecho lo suficiente para proteger el planeta, mientras que el 75 por ciento considera que el futuro resulta aterrador.
Además, el 64 % de los encuestados opina que los gobiernos no hacen lo suficiente para evitar una catástrofe climática y están fallando a los jóvenes de todo el mundo.
Te puede interesar: Activistas «Ancianas por el Clima» ganan demanda contra en cambio climático

¿Qué es la ecoansiedad?
La Unicef define a la ansiedad climática o ecológica como un problema de salud mental, el cual surge cuando las personas sienten preocupación o angustia por el cambio climático y los problemas ambientales; se considera un problema emergente porque cada vez más personas experimentan estos sentimientos a medida que aumentan los fenómenos como las olas de calor, las sequías, las inundaciones y los incendios forestales.
El informe refiere que para poder entender este concepto se deben tomar en cuenta estados emocionales como la ansiedad y sentimientos como la tristeza, la ira y el dolor como respuesta a lo que sucede en el entorno y en la naturaleza principalmente, así como la angustia que sienten las personas porque perciben que las autoridades minimizan los riesgos del cambio climático, retrasan acciones o no escuchan a las comunidades que ya están sufriendo sus efectos, como sequías, inundaciones o fenómenos extremos.
El origen de la ecoansiedad radica en no solo pensar «tengo miedo por el futuro», sino también «me preocupa que quienes pueden ayudar a cambiar las cosas no estén haciendo lo suficiente».
«No solo nos enfrentamos a la incertidumbre sobre la magnitud y la velocidad de los cambios que se están produciendo en el planeta, sino también sobre si la gente tomará medidas eficaces y lo suficientemente rápidas para hacer del mundo un lugar más seguro para nosotros y nuestros hijos en el futuro», se lee en la investigación de la Unicef.
¿Por qué afecta más a los jóvenes?
De acuerdo con la académica María Fernanda Sánchez Contreras, la Generación Z es la que más importancia le da a los temas sobre cambio climático en redes sociales, además de ser la más colaborativa para emprender acciones que contribuyan al cuidado del medio ambiente.
Los expertos consideran que las circunstancias globales y las vivencias de cada joven han originado sentimientos de angustia, miedo, resentimiento e incluso de apatía y cinismo «frente a un mundo que no parece ofrecer condiciones para llevar una vida buena».
La investigación reconoce que este grupo de edad de 14 a 29 años al ser la más expuesta al mundo digital tiene más conocimiento sobre los fenómenos del cambio climático, pues nació en un mundo en donde este tipo de conceptos son evidentes y rutinarios, pero sobre todo los viven directamente, «lo cual exacerbaría sus efectos psicológicos negativos».
El informe de la página menciona que la Generación Z muestra síntomas de este padecimiento como ansiedad, dolor, tristeza, enojo o incluso parálisis y apatía los cuales repercuten en su vida diaria, pero el sentimiento por la inacción de los gobiernos y los adultos es el que más les afecta.
Te puede interesar: Cambio climático: Países acuerdan usar más combustibles de transición

¿Cuáles son los síntomas de la ecoansiedad?
Especialistas de la Comisión Mental de la Salud en Canadá han identificado que puede generar diversas reacciones emocionales en las personas. Entre las más comunes se encuentran:
- Pensamientos obsesivos sobre el clima
- Pensamiento fatalista (ya es demasiado tarde para salvar el planeta)
- Terror existencial
- Culpa relacionada con la propia huella de carbono
- Enojo o frustración hacia las generaciones anteriores o hacia los gobiernos que no han hecho lo suficiente para frenar el cambio climático.
- Sentimientos de depresión, ansiedad o pánico
- Dolor y tristeza por la pérdida de entornos naturales.
- Problemas para dormir o concentrarse
- Cambios en el apetito
¿Cómo es posible enfrentar la ecoansiedad?
Javier Urbina, responsable académico de la Residencia en Psicología Ambiental de la Facultad de Psicología de la UNAM recomienda diversas acciones para combatir la ecoansiedad como integrarse a programas de activismo ambiental dentro de su comunidad, ya sea de limpieza, siembra de árboles, mantenimiento de áreas verdes y cuerpos de agua y sensibilización de vecinos, entre otras.
Por su parte, Ingrid Vargas Huicochea, profesora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM, considera que hacer meditaciones, regular la exposición a las redes sociales o a canales informativos sobre temas ambientales catastróficos, participar en estrategias ecológicamente conscientes para el autocuidado sobre los productos comerciales contaminantes, «pero si la sintomatología persiste es necesario acudir a valoración por un especialista en salud mental».



