El gobernador de Florida, Ron DeSantis anunció el cierre del centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, (“Alcatraz de los Caimanes” en español) considerado uno de los símbolos de la política migratoria impulsada por Donald Trump, sitio que operó desde 2025 y registró alrededor de 21 mil deportaciones.
Desde su creación, el centro generó polémica pues activistas y familiares de migrantes lo descalificaron por las condiciones a los que los sometían y por la falta de transparencia de los procesos lagales de algunos detenidos.
Te puede interesar: ¿Cuántos migrantes mexicanos han muerto bajo custodia de ICE durante la gestión de Trump? Esto reveló la SRE

¿Por qué cerró “Alcatraz de los Caimanes”?
DeSantis señaló que el sitio cerró porque «cumplió la función para la que fue diseñado ya que había permitido expulsar de Estados Unidos a muchísimas personas peligrosas de las calles y a sacarlas no solo del estado de Florida, sino de Estados Unidos de América”.
Dijo que los detenidos en “Alcatraz de los Caimanes” siguen bajo custodia federal y que están en marcha los procesos para desmantelar el sitio para retirar al personal y suspender las operaciones que se realizaban ahí.
Además, el gobernador de California comentó que luego de una visita de Donald Trump al lugar se especuló el cierre del centro debido a los altos costos, estimado en más de un millón de dólares diarios.
No obstante, DeSantis destacó que el lugar se concibió como temporal, como una solución de emergencia y una vez que el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (DHS) pudiera manejar a los migrantes ilegales «ellos podrían hacerlo».
Te puede interesar: Denuncian obstáculos para la búsqueda de personas migrantes desaparecidas en México
Organizaciones pedían cerrarlo
Grupos ambientalistas y defensores de migrantes condenaban el funcionamiento del centro por la opacidad de su funcioamiento y los abusos que se cometían en contra de las personas.
Amnistía Internacional se pronunció en contra de la construcción por las condiciones inhumanas, los daños ambientales al ecosistema de los Everglades y por su construcción en tierras indígenas.
La organización declaró que las personas estaban hacinadas en celdas con literas sin espacio para moverse; la comida en mal estado y llena de gusanos; lleno de mosquitos, las duchas son escasas y las condiciones extremas de calor y humedad hacen insoportable la estancia en el centro.
Además, señalaron que los presos no tenían medios fiables y confidenciales para comunicarse con sus abogados o con familiares.
Otras organizaciones documentaron casos de migrantes mexicanos que habían pagado sus fianzas por infracciones menores y aún así fueron encerrados en el centro sin motivos específicos.




