El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum impulsará un Plan B de reforma electoral, luego de que su iniciativa no fuera aprobada en la Cámara de Diputados. La nueva propuesta —que será envida al Senado de la República— buscará acabar con gastos en los congresos y las regidurías, además de ampliar los mecanismos de participación ciudadana, como la consulta popular y la revocación de mandato.
“Va hoy a la Cámara de Senadores. Tiene reforma constitucional y posteriormente su reforma legal; también incluye modificaciones a la Ley General de Institucionese y Procedimientos Electorales”, dijo hoy martes 17 de marzo en su conferencia “mañanera” en Palacio Nacional.
La semana pasada, Sheinbaum sostuvo que el planteamiento no modifica el objetivo central de su propuesta electoral. “Decían que iba a cambiar la reforma electoral, (pero) no. Tiene un objetivo: seguir disminuyendo los privilegios de aquellos que todavía tienen exceso en los recursos públicos”, señaló.
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¿En qué consiste el nuevo Plan B de Reforma Electoral de Sheinbaum?
El Plan B de reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum contempla cambios a leyes secundarias en materia electoral. Entre las propuestas se encuentran:
- Topes a las remuneraciones de consejeros y altos funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), de los organismos públicos locales electorales (OPLE) y de los tribunales electorales locales (magistrados y altos funcionarios), así como transparentar los sueldos de las dirigencias partidistas.
- Inicio de cómputos elección federal y locales (a la conclusión de la jornada, con la llegada del primer paquete).
- Convenios con diversas autoridades en materia de fiscalización.
- Uso de tecnologías para la ficalización.
- También se plantea que los partidos reporten en tiempo real sus operaciones financieras mediante sistemas bancarizados, además de prohibir el uso de recursos ilícitos, de origen no comprobable, del extranjero o en efectivo.
“Porque sí somos una república federativa, y los estados son autónomos y los municipios, somos parte de una república; pero lo que no puede haber son excesos. Entonces el Plan B tiene que ver con esto, con seguir diminuyendo los privilegios”, acotó.
Según la presidenta, la reducción de gastos en congresos locales y regidurías podrían ahorrar 4,000 millones de pesos, que sería destinados a gobiernos locales.
Aplicación de la participación ciudadana
Otro de los objetivos del Plan B presentado por Sheinbaum tiene que ver con la ampliación de la participación ciudadana: ¿Qué propuesta les hago a los diputados? Que hayan temas electorales que sí se puedan consultar a la gente, por ejemplo, los montos a los partidos políticos”.
En esencia, la propuesta de la presidenta es que se permitan en la consulta popular temas electorales para que la gente decida y se fortalezca la democracia. Además, de la revocación de mandato pueda ser en el tercero o cuatro año de gestión.
De acuerdo con la presidenta, este plan será enviado el próximo lunes al Congreso, donde espera tener consenso de todos los partidos políticos para beneficio del pueblo.
“Aunque si no se aprueba no pasa nada, pero nosotros tenemos un mandato y una convicción, y un principio, a nosotros no se nos olvida de dónde vinimos (…) se ha demostrado que acabar con los privilegios da resultados, la austeridad republicana da resultados. Entonces vamos a avanzar”, agregó.
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¿Por qué no fue aprobada la reforma electoral de Sheinbaum?
La propuesta de Reforma Electoral, la cual buscaba reducir el costo de la democracia en México, a través de propuestas como recortar el presupuesto público de los partidos políticos y cambiar la distribución de los legisladores plurinominales, generó choques entre Morena y sus aliados, los partidos del Trabajo y el Verde. Y significó un nuevo rechazo del Congreso a la propuesta presidencial.
La iniciativa del Ejecutivo enfrentó problemas para concretarse en el Congreso debido al desequilibrio de intereses de cada partido político, Claudia Sheinbaum no logró alinear a sus aliados para aceptar las disposiciones propuestas y la iniciativa naufragó en la Cámara de Diputados.
La votación concluyó son 259 votos a favor por 234 en contra, lo que dejó a Morena a 75 votos de lograr la mayoría absoluta.
Sheinbaum necesitaba legisladores tanto del Partido Verde como del Partido del Trabajo para conseguir las supermayoría de dos tercios necesarios, que es necesaria para aprobar los cambios constitucionales sin ganar a los miembros de la oposición.




