El síndrome de ovario poliquístico (SOP), una de las afecciones hormonales más comunes en mujeres en edad reproductiva, tendrá un nuevo nombre: síndrome de ovario metabólico poliendocrino (PMOS, por sus siglas en inglés). El cambio fue publicado en la revista médica The Lancet y respaldado por más de 50 organizaciones médicas internacionales.
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Especialistas explicaron que el término “ovario poliquístico” resultaba impreciso y reducía la enfermedad únicamente a los ovarios, cuando en realidad se trata de un trastorno hormonal y metabólico que afecta distintos sistemas del cuerpo.
De acuerdo con el consenso internacional, el nuevo nombre busca reflejar mejor los impactos endocrinos, metabólicos, reproductivos y psicológicos de la condición, además de reducir diagnósticos tardíos y tratamientos incompletos.
¿Qué es el síndrome de ovario metabólico poliendocrino, antes síndrome de ovario poliquístico?
El ahora llamado síndrome de ovario metabólico poliendocrino es un trastorno hormonal frecuente que provoca desequilibrios en los niveles de andrógenos —hormonas asociadas comúnmente con características masculinas— y alteraciones en la ovulación
La Organización Mundial de la Salud señala que entre el 10% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva viven con esta condición y hasta el 70% no han sido diagnosticadas.
Aunque durante años se pensó que el principal problema eran los “quistes” en los ovarios, especialistas aclararon que muchas pacientes ni siquiera presentan quistes visibles y que el padecimiento está más relacionado con alteraciones homonales y metabólicas.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de ovario metabólico poliendocrino
Los síntomas del síndrome del ovario poliquístico no cambian con el nuevo nombre. Entre los más comunes están:
- Menstruaciones irregulares o ausencia de periodos
- Dificultad para ovular o problemas de fertilidad
- Acné persistente
- Exceso de vello facial o corporal
- Caída de cabello
- Aumento de peso o dificultad para perderlo
- Resistencia a la insulina
- FatigaCambios en el estado de ánimo, ansiedad o depresión.
Además, el trastorno puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad.
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¿Cómo se trata?
Actualmente no existe una cura definitiva, pero sí tratamientos para controlar los síntomas y reducir riesgos a largo plazo. La atención médica depende de cada paciente y de si busca o no un embarazo.
Entre las opciones de tratamiento se encuentran:
- Cambios en la alimentación y actividad física
- Control de peso
- Anticonceptivos hormonales para regular el ciclo menstrual
- Medicamentos para disminuir el exceso de andrógenos
- Tratamientos para fertilidad y estimulación de la ovulación
- Medicamentos para controlar resistencia a la insulina.
La OMS recomienda buscar atención médica temprana para prevenir complicaciones metabólicas y cardiovasculares.



