“No importa quién gane o quién pierda, al final siempre salgo perdiendo yo”, es una frase que la Red Nacional de Refugios (RNR) escucha repetidamente en llamadas y mensajes de emergencia de mujeres víctimas de violencia familiar durante partidos de futbol en México.
Wendy Figueroa, directora de la organización, asegura que este patrón se registró recientemente, durante la final del Clausura 2026, en la que Cruz Azul venció 2-1 a Pumas. Pero, la preocupación va más allá de un solo encuentro, pues las agresiones podrían intensificarse durante el Mundial 2026.
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“Es un hecho que estos eventos deportivos incrementan distintas formas de violencia contra las mujeres, y las principales agresiones vienen por parte de sus parejas”, dice la activista.
La ONU Mujeres reporta que durante eventos deportivos masivos como el Mundial –que ocurre cada cuatro años– las llamadas de emergencia por violencia familiar llegan a incrementarse hasta un 30%.
La cifra es más alarmante durante los partidos de la liga mexicana, que se disputa en dos torneos a lo largo del año. Durante estos encuentros, los mensajes de auxilio aumentan 15% y las llamadas, 35%, de acuerdo con la RNR.
Además, las tres sedes mexicanas del torneo figuran entre las entidades con más registros de violencia familiar en el país: —Ciudad de México con 10%; Jalisco con 8.7%; y Nuevo León con 4.8% de incidencia.
Así, mientras México se prepara para recibir a millones de turistas y celebrar 13 partidos internacionales, la RNR y ONU Mujeres lanzan la campaña “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”.
La iniciativa incluye a redes de refugios para mujeres de México, Estados Unidos y Canadá, países que acogerán la Copa del Mundo 2026. El objetivo principal es difundir, de forma integral, información y brindar acompañamiento a las víctimas antes, durante y después del Mundial.
“Tenemos un mismo objetivo: que las mujeres puedan habitar espacios libres de violencia, reconociendo que no solamente necesitamos estar al pendiente de las violencias que surgen una vez que empiece a rodar la pelota, sino antes y después”, expone Figueroa.
¿El futbol genera violencia hacia las mujeres?
Wendy Figueroa expone que el problema no es el futbol en sí mismo, sino el contexto de violencia machista que persiste en México y que puede intensificarse en espacios en los que se “normalizan” dinámicas de agresividad, frustración y rivalidad.
“En este tipo de eventos predominan las masculinidades hegemónicas que utilizan el control, la agresividad y la dominación. Esto no quiere decir que el alcohol o el deporte provoquen estas situaciones de violencia, sino que las intensifican, porque está permitido que ante la euforia, la frustración y las rivalidades haya una forma explosiva de demostrarlo y, generalmente, es contra las mujeres y contra quien está a su alrededor”, explica.
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En México, diariamente se registran, en promedio, 11 feminicidios, cuatro violaciones y más de 800 llamadas por incidentes de violencia contra las mujeres. Por lo que no es casualidad que las conductas violentas de los hombres aficionados se normalicen cuando hay un partido de futbol.
“Se han normalizado violencias cotidianas contra las mujeres, tanto en la vida pública como privada. Por eso se le excusa a los agresores con un ‘solo perdió el control’ o ‘es que tomó alcohol’, cuando nada justifica la violencia”.
Violencia contra las mujeres en el espacio público
La violencia contra las mujeres en contextos futbolísticos no solo se queda en los hogares.
La RNR alerta que en espacios masivos, como transporte público, estadios o plazas públicas, suele haber acoso y tocamientos no consentidos. A esto se suma la violencia digital, principalmente hacia las mujeres espectadoras de futbol o comunicadoras.
“(Como parte de la campaña), se realizará un monitoreo de todas las situaciones de violencia que estamos identificando a nivel nacional y en los tres países en los que va a estar el Mundial”, enfatiza Figueroa.
Pese a la situación de violencia machista, las estrategias oficiales de México rumbo al Mundial priorizaron la infraestructura, la movilidad y la promoción turística, antes que la protección de mujeres, niñas y adolescentes.

“Lo que promovieron fue justamente el tema turístico y la movilidad para los turistas. Eso habla mucho de la ausencia de una política enfocada en garantizar los derechos humanos de las mujeres”, critica Figueroa.
Frente a este escenario, la Red Nacional de Refugios buscará documentar el comportamiento de las violencias antes, durante y después del torneo mediante un monitoreo en México, Estados Unidos y Canadá. Los resultados se integrarán en un mapeo que permitirá identificar los impactos que deja el Mundial sobre la seguridad de las mujeres.
Para la activista, la prevención no puede limitarse a los días en que se jueguen los partidos ni depender únicamente de campañas de sensibilización. Se requieren políticas públicas permanentes que garanticen espacios seguros para mujeres y niñas dentro y fuera de los estadios.
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Porque mientras el Mundial promete dejar una derrama económica millonaria, infraestructura renovada y una nueva vitrina internacional para México, organizaciones feministas advierten que el verdadero legado también debería medirse en la capacidad de proteger a las mujeres.
“Estaría buenísimo que nunca tuviéramos que elegir entre disfrutar el deporte y garantizar los derechos”, concluye Figueroa.
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