Por Neldy San Martín
El Doctor Simi dejó de ser solo una botarga afuera de una farmacia. Se convirtió en meme y en un peluche que ya abrazaron Adele, Rosalía, Iron Maiden y hasta el Papa. La botarga existe desde los 90, pero internet hizo su magia y ahora es un personaje viral de la cultura pop que abrió una tienda temporal de peluches en Japón y tiene un museo en la Ciudad de México. La marca acumula cuatro récords Guinness, desde 120 “simi botargas” bailando en simultáneo como si las estuvieran electrocutando hasta una gomita multivitamínica gigante. Pero debajo de toda la parafernalia y el fenómeno de marketing, hay una historia de relaciones políticas, precariedad laboral y mucho conservadurismo.
Su creador, Víctor González Torres, es un contador y empresario que en 1997 fundó Farmacias Similares, con la venta de medicamentos genéricos de bajo costo con el lema «lo mismo, pero más barato”. En 1999 constituyó un conjunto de empresas bajo la asociación civil Por Un País Mejor, entre ellas Farmacias Similares, Laboratorios Best, Transportes Farmacéuticos Similares y Sistemas de Salud del Dr. Simi (Análisis Clínicos). En el 2000 le dieron el registro de la marca «Dr. Simi”. 26 años después tiene 9 mil 600 Farmacias Similares en México y Chile, donde también es famosa la botarga.
Las Farmacias Similares son las que tienen el mayor número de consultorios adyacentes en el país, según la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex). En esos consultorios trabajan médicos sin salario base, sin prestaciones de ley como seguridad social o aguinaldo. El contrato que firman con la “Fundación Best” no es de empleados sino de comodato para el uso del consultorio y reciben su salario del cobro de las consultas. Como les “prestan” el consultorio no pueden decidir en cuánto cobrar sus consultas, están obligados a cobrarlas en 60, 70 u 80 pesos, dependiendo la ubicación. Por día pueden atender a uno, dos o hasta 10 pacientes, pero a veces a nadie, también dependiendo de la sucursal.
Pese a que según su misión, Víctor González Dr. Simi busca construir “una nación justa y emprendedora, permitiendo así a millones de personas vivir con bienestar, salud física y emocional”, los doctores que trabajan en sus consultorios no tienen ni lo más básico, ni siquiera tienen derecho a enfermarse pues no se pueden incapacitar. Pero la Fundación Best presume que 17 mil 182 médicos atienden en sus 8 mil 827 consultorios, como comodatarios, los 365 días al año. Y que cada mes esos médicos ofrecen 13 millones 799 mil 525 consultas en promedio.
Carlos Daniel, médico en una Farmacia Similares, cuenta que trabaja los siete días a la semana, hasta Navidad y Año Nuevo, porque si no, no le alcanza. Es médico general, cursa dos maestrías, una en medicina del deporte y otra en psicología clínica. Aunque lleva cinco años en este trabajo no ha hecho antigüedad, no existe en este esquema de médico de consultorio adyacente a una farmacia.
Muchas veces la gente le agradece por sus servicios, pero también lo han agredido físicamente por negarse a recetar antibióticos cuando la enfermedad de los pacientes no lo requiere. “La gente a veces se va sin pagar, y pues te menosprecian. Y la realidad es que, a pesar de ser un trabajo noble, estás desprotegido, y estás solo, porque no tenemos ningún tipo de seguridad. De hecho, se supone que tenemos botones de pánico, pero muchas veces no sirven”, narra.
“Obviamente hay situaciones donde la gente es agradecida”, comenta, “pero a veces siento, a lo largo de los años, que las cosas malas pesan más que las buenas. Porque como solo percibimos lo que ganamos en consulta, yo me he dado cuenta que muchos compañeros se corrompen. Con tal de ganar más dinero, todo es inyectado, porque así ganan 30 pesos más. Ya la consulta les queda en 110 pesos y se presta a las malas prácticas. Es un ciclo vicioso”, continúa el médico.
¿Quién es el Doctor Simi en la vida real?
Detrás de la botarga no sólo hay precarización laboral, también hay una historia política. Jorge González Torres, un expriista y hermano de Víctor, fundó el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en los ochenta, un partido que desde 2009 fue desconocido por el Partido Verde Europeo (PVE) por ser todo menos un partido ecologista. Su sobrino, Jorge Emilio, “el Niño Verde”, dirigió el partido por décadas. El propio Víctor González Torres, el Dr Simi, intentó postularse sin éxito a la presidencia de México en 2006.
En 2010, legisladores del partido “Verde” impulsaron lo que sus críticos llamaron la “Ley Simi”, pues se trataba de una reforma para que los vales por desabasto del IMSS se pudieran canjear en farmacias privadas. El extinto PRD y sus entonces aliados del PT denunciaron en su momento que la medida beneficiaba directamente a la cadena de la familia González Torres.
En 2024, se lanzó la segunda “Ley Simi”, esta vez con un fin legítimo, pero que sigue mostrando las redes de influencia de Víctor González Torres en el PVEM. La iniciativa fue presentada por la organización Por un País Mejor y el Partido Verde para impulsar la contratación laboral de personas con discapacidad. La iniciativa se quedó en la congeladora.
Mientras que la iniciativa de reforma que presentó Morena en 2023 en el Senado, conocida como “Ley anti Simi”, para que los médicos que dan atención en los consultorios adyacentes a farmacias sean contratados conforme a la Ley Federal del Trabajo, también naufragó.

A quienes sí apoya es a la asociación civil mexicana antiaborto Vida y Familia A.C. (Vifac). Una investigación periodística publicada en OpenDemocracy documentó en 2024 que la Fundación Simi había otorgado donaciones por más de 86 mil dólares (equivalente a un millón y medio de pesos) a Vifac. Una revisión por esta reportera en el portal de Donatarias Autorizadas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) reveló que las donaciones en especie continuaron en 2025 por más de 500 mil pesos del doctor Simi a la organización que busca persuadir a las mujeres a continuar con sus embarazos y luego gestionar la adopción de esos niños.
Para esta historia se buscó a Farmacias Similares, pero ignoraron la solicitud de entrevista.
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“Soy el doctor Simi”
En tanto, la botarga y los “Simipeluches” se siguen popularizando. Para Carlos Pérez ser el Doctor Simi fue cumplir un deseo. Hace ocho años, cuando iba en la preparatoria, escribió que le gustaría trabajar como la botarga de este personaje y una tía, como hada madrina, le envió una vacante y así postuló.
Al principio era un trabajo que disfrutaba mucho. “Para mi era como wow, soy el doctor Simi. Y aparte la experiencia fue muy padre, porque soy muy extrovertido, pero cuando te pones la botarga, como que te dragueas y te vuelves muy teatral. Y me gustaba mucho jugar con la gente, me gustaba mucho jugar con los niños, sobre todo”, recuerda.
Luego, Carlos entró a la universidad y decidió renunciar porque ya no empataban sus horarios con el trabajo de botarga. Además tenía que cruzar media Ciudad Juárez, Chihuahua, y llegaba sudado a la escuela. Pero no lo dejaron hacerlo y lo promovieron. Pasó al mostrador. Sin embargo, la historia no acabó bien.
“Nos tenían sin aire acondicionado, sin refrigeración, sin nada. Siempre estaba más caliente la farmacia, que el clima afuera y en Ciudad Juárez siempre estamos a 40 grados en verano. Yo sentía esa responsabilidad moral, yo decía los medicamentos ya no van a servir, sobre todo los antibióticos. Marqué al Simitel, me pidieron mis datos, y como a la semana me tocó abrir un domingo, llego y había carros del corporativo de la farmacia y vinieron a regañarme”, narra sobre la agridulce experiencia. Hoy esta historia es parte de su rutina de StandUp, pues ahora es comediante.
“¡Me corrieron! Y mi bonita historia de amor con el doctor Simi terminó en una SimiDemanda”, dice en uno de sus números de comedia y el público ríe. Es uno de sus actos más aplaudidos.
“Todas estas dinámicas feas que existen de malas prácticas, de despidos injustificados, que pasan en todas las industrias, en todos los niveles, pero en marcas tan pop, tan caricaturizadas como esta, es como que toda esa maquinaria tiene encima un disfraz, un disfraz muy bonito”, reflexiona en la entrevista.
En el repositorio de la UAM Xochimilco existe una tesis de maestría dedicada a analizar la botarga del Doctor Simi desde la semiótica y el discurso. La autora, Vanessa Quintero, señala en su tesis “El discurso de la botarga: Vaca Manchas Alpura y Dr. Simi” que el disfraz es de materiales tóxicos, tanto para quien lo produce, como para quien lo usa. “No son biodegradables”, “no se pueden reciclar”, y no existe regulación formal para el empleo de operarla, además de que carecen de protocolos de seguridad, limpieza o condiciones ergonómicas adecuadas, por lo que concluye que la botarga en sí misma no “tiene responsabilidad social”.
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De estrategia de marca a símbolo
La botarga del Doctor Simi nació como estrategia de marketing y la cultura pop la adoptó. En la graduación de una generación de futuros médicos, una botarga del Doctor Simi apareció bailando y todos se querían fotografiar con él. Fue el momento divertido de la noche. La renta de la botarga para fiestas y bodas en la Ciudad de México se ha popularizado y cuesta unos 1,000 pesos.
Consultamos a una empresa de marketing para entender ese fenómeno. “Antes de que pasara esto de que el doctor Simi se va a Japón, pasaron varias cosas importantes, entre ellas que comenzaron a aventar los peluches en los conciertos, creo que ese fue el parteaguas para que el fenómeno estallara a nivel mundial”, dice Andy Acosta, coordinador de servicios de la agencia Monkey Solutions.
La agencia recuerda que después de los conciertos, donde el peluche saltó al estrellato mundial, vinieron los Premios Óscar 2026, donde “el Doctor Simi dejó de ser una tendencia para convertirse en símbolo”, dice Jennifer Ríos también de Monkey Solutions, quien escribió un blog sobre el tema.
En el blog, Jennifer explica que el éxito es que el doctor Simi rompió con el molde y salió a la calle a bailar y a interactuar con la gente.
“Hace marketing sin que se sienta que es marketing, porque conecta con las personas. Si bien viene conectado desde el 97 con las personas que no tienen acceso a la salud, a las medicinas, pues ahora ya en la era de las redes sociales, el Doctor Simi lo hace muy bien, porque a la gente no le gusta que le estén vendiendo todo el tiempo, buscan algo que los entretenga y eso es algo que hace el doctor Simi muy bien”, comenta en entrevista.
Y es verdad, en un país donde los servicios de salud públicos son deficientes y no se dan abasto, los consultorios médicos adyacentes, como los del Doctor Simi, ayudaron a despresurizar el sistema, aunque representan un gasto para los bolsillos de las familias que aumenta cada año ante la falta de inversión pública. En 2024, el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9% al pasar de un promedio de 5 mil 948 pesos en 2022 a 6 mil 421 dos años después, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). En los hogares de menores ingresos el incremento fue de hasta el 17% y 23%.
Mientras tanto, la sociedad mexicana se fue adueñando de la estrategia de marketing del Doctor Simi, al grado que hoy son los operadores de la botarga los que suben sus videos y se vuelven virales en redes sociales, aunque del otro lado del mostrador la historia es un poco más complicada.




