Aunque México ha logrado avances importantes en el reconocimiento de los derechos de la población LGBTIQ+, la seguridad, la educación y el bienestar siguen siendo los principales desafíos para garantizar una inclusión real, de acuerdo con el “Índice Global de Inclusión LGBTIQ+” de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
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El informe otorgó a México una calificación general de 0.64 en una escala de 0 a 1, lo que lo ubica en un nivel de inclusión medio. Sin embargo, el estudio advierte una marcada diferencia entre los avances legales y la experiencia cotidiana de las personas de la diversidad sexual y de género.
Según datos de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021 del INEGI, en México viven cerca de cinco millones de personas mayores de 15 años que se identifican como parte de la población LGBTIQ+.
Seguridad, el mayor pendiente
La dimensión con el peor desempeño fue la de seguridad personal y violencia, que obtuvo una puntuación de 0.43, la más baja de las cinco áreas evaluadas.
El informe señala que durante 2024 los asesinatos por presuntos crímenes de odio aumentaron 20% respecto al año anterior y que las mujeres trans representaron el 69% de las víctimas.
Los autores del estudio destacan que, pese a los avances legislativos, muchas personas LGBTIQ+ continúan enfrentando violencia, discriminación y condiciones de vulnerabilidad en su vida diaria.
Educación y bienestar también presentan rezagos
La segunda calificación más baja fue para educación, con 0.48, debido a que las políticas para prevenir la violencia y promover contenidos educativos incluyentes aún son limitadas.
En materia de bienestar económico, México obtuvo 0.71 gracias a que existe legislación federal que prohíbe la discriminación laboral por orientación sexual. No obstante, el informe revela que 16.4% de las personas LGBTIQ+ afirmó haber sufrido discriminación en el trabajo durante el último año.
En cuanto a salud, el país alcanzó 0.75, impulsado por la existencia de protocolos de atención sin discriminación y reformas que permiten a parejas del mismo sexo acceder a pensiones del IMSS e ISSSTE.
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La dimensión mejor evaluada fue la de participación política y cívica, con 0.84, gracias a medidas como el matrimonio igualitario en las 32 entidades del país, la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo y la presencia de personas abiertamente LGBTIQ+ en el Congreso.
Personas intersex y trans enfrentan los mayores retos
El informe también evidencia que la inclusión no se vive de la misma forma dentro de la propia comunidad.
Las personas intersex obtuvieron la calificación más baja, con 0.396, debido a mayores niveles de discriminación en el trabajo y en los servicios de salud. Además, México recibió una puntuación de 0.0 en el indicador sobre intervenciones médicas de «normalización», ya que no existe una legislación federal que prohíba cirugías irreversibles en menores intersex sin su consentimiento informado.
En tanto, las personas trans continúan siendo una de las poblaciones más expuestas a la violencia y también presentan altos niveles de afectaciones en salud mental.
Depresión e ideación suicida preocupan
El estudio revela que 40.7% de la población LGBTIQ+ en México ha experimentado depresión, una cifra considerablemente mayor que la registrada en la población general (27.8%).
La prevalencia aumenta entre las personas bisexuales, donde alcanza 50.8%, y entre las personas trans, con 43.8%.
Además, 28.7% de las personas LGBTIQ+ reportó haber tenido ideación o intentos de suicidio, uno de los indicadores que más preocupa a los especialistas.
El documento también advierte que el Estado mexicano carece de estadísticas oficiales para monitorear de manera sistemática los crímenes de odio y no cuenta con mediciones de pobreza multidimensional desagregadas por orientación sexual o identidad de género, lo que dificulta diseñar políticas públicas que respondan a las necesidades de esta población.
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