Ofrendas en la CDMX: espacios de memoria, resistencia, rebeldía, amor y exigencia de justicia
Las ofrendas hoy se usen para visibilizar distintas luchas sociales.

Las ofrendas nos recuerdan que la memoria también es un acto de amor y rebeldía. Foto: Elizabeth Díaz / Ruido en la Red.
Diversos espacios de la Ciudad de México (CDMX) se vuelven espacios para la memoria y las flores, con las ofrendas. Y es que estos sitios de homenaje nos recuerdan que la memoria también es un acto de amor y rebeldía.
La tradición mexicana de poner un altar a los muertos nace del encuentro entre el profundo culto prehispánico a la muerte —los rituales para guiar a las ánimas al Mictlán y las ofrendas de comida— y la costumbre española y católica de recibir a los fieles difuntos con pan, velas, agua y sal. De ese mestizaje surgió una celebración que hoy sigue viva, pero que también se ha transformado: el altar pasó de ser un espacio íntimo de duelo a convertirse en una herramienta pública de memoria y denuncia. Por eso, no sorprende que las ofrendas hoy se usen para visibilizar distintas luchas sociales.
Cada fotografía de esta galería retrata la exigencia de justicia frente a la violencia de género, el anhelo de una Palestina libre, la ausencia de defensores del territorio, activistas y periodistas. Y estas ofrendas están en espacios diversos de la CDMX, como en el bajo puente del Estadio Azteca de Tlalpan; en la plaza Palestina Libre de Miguel Hidalgo; cerca de Bellas Artes y en las glorietas del centro de la Ciudad de México.
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